Patricia Snow explica que, para el tratamiento del autismo, cada interacción con el niño está prologada por esta orden clara: ¡Mírame! “El contacto visual –sabemos que es esencial para el desarrollo del cerebro, la estabilidad emocional y la fluidez social– es el requisito indispensable de la terapia”.
Es un trabajo que sólo los seres humanos pueden hacer, con sus ojos humanos y sus voces humanas. Se necesita mucho tiempo y presencia, y no cualquier presencia, sino la presencia continua y fiable de un cuidador comprometido.
No sirve un cuidador...